Cualquier conservador conoce el problema. La pieza tiene una historia larga e interesante, pero en la cartela de al lado solo caben un título, una fecha, un material y dos frases. Los visitantes leen en idiomas distintos, algunos necesitan letra más grande, otros prefieren escuchar a leer y unos pocos lo quieren todo.
Un código QR junto a la cartela permite que la pared siga despejada mientras las capas adicionales viven en el móvil de los visitantes. Funciona en un museo nacional, en una galería local de dos salas, en una casa histórica o en una ruta al aire libre.
Qué poner detrás del código
Cada código abre una página web. Buenas opciones para enlazar:
- Textos ampliados: la historia completa de la pieza, su autor, dónde se encontró.
- Traducciones: el mismo texto en los idiomas que hablan tus visitantes, con un selector de idioma arriba.
- Pistas de audioguía: una grabación breve para esa parada, que se reproduce en el navegador. Los visitantes traen sus propios auriculares.
- Vídeo: un restaurador trabajando, la pieza en uso, una entrevista con el artista.
- Un recorrido o un plano: la siguiente parada, una ruta temática por la colección, cómo llegar a la cafetería y los aseos.
- Versiones accesibles: textos en letra grande y en lectura fácil, transcripciones del audio y subtítulos para los vídeos.
- Una página de donaciones o de socios: a la salida o junto a la tienda, cuando la gente acaba de disfrutar de la visita.
- Wi-Fi para visitantes: los muros gruesos y los sótanos suelen significar poca cobertura. Un código QR de Wi-Fi en la entrada permite que los visitantes se conecten a una red de invitados separada sin teclear ninguna contraseña.
Crea cada código en el generador principal. Es gratis, no necesita cuenta y los códigos nunca caducan.
Que la información esencial nunca dependa solo del escaneo
No todo el mundo tiene móvil, batería, datos o ganas de usarlo en una sala de exposición. La cartela impresa tiene que funcionar por sí sola: qué es la pieza, quién la hizo, cuándo y por qué importa. Los avisos de seguridad, el horario, las indicaciones y la información de accesibilidad también deben estar en papel o en la pared.
El código añade profundidad. Nunca debería ser la única forma de entender la sala.
Haz que los códigos apunten a páginas que controles
Las exposiciones cambian y las webs se rehacen, pero las cartelas impresas y los postes grabados de las rutas siguen ahí durante años. Un código impreso no se puede editar, así que enlaza cada uno a una dirección estable de tu propia web, como tumuseo.es/parada/12, en lugar de a un enlace para compartir archivos o a una plataforma de audio que podrías dejar.
Un esquema sencillo funciona bien: una página por parada, numerada igual que la cartela. Cuando cambia el texto o se añade una traducción, actualizas la página y la cartela se queda como está. Cuando se cierra una exposición, mantén las páginas en línea con una nota y un enlace a lo que se puede ver ahora, porque los visitantes hacen fotos de las cartelas y las escanean más tarde.
Posición, luz y cristal
- A la altura de los ojos, junto a la cartela. Pon el código en el mismo sitio en todas las cartelas, por ejemplo abajo a la derecha, para que los visitantes aprendan dónde mirar. Evita los códigos en peanas bajas que obligan a agacharse.
- Un icono y una frase constantes. Usa el mismo símbolo pequeño y la misma redacción en todo el recorrido, como «Escanea para saber más» con un icono de auriculares en las paradas de audio. Mejor aún, di qué es: «Escuchar (2 min)», «Leer en inglés», «Letra grande».
- Cuidado con la iluminación. La luz de las salas suele ser tenue y estar dirigida a la pieza. Un código en sombra profunda o en el punto más brillante de un foco puede fallar. Pruébalo en la sala, con la luz del horario de apertura.
- Evita el cristal y el brillo. Un código detrás del cristal de una vitrina o sobre un plastificado brillante capta reflejos. Pon el código por fuera de la vitrina, en una cartela mate.
- Deja un margen despejado alrededor del código, de al menos cuatro de sus cuadraditos de ancho.

Tamaño según la distancia de lectura
La regla de la guía de impresión: el código debe medir aproximadamente una décima parte de la distancia desde la que se escanea, y nunca menos de 2 cm.
| Dónde | Distancia habitual | Ancho del código |
|---|---|---|
| Cartela o pie de la pieza | 30–50 cm | 3–5 cm |
| Panel introductorio | 1–1,5 m | 10–15 cm |
| Cartel de la entrada o del Wi-Fi | 1,5–2 m | 15–20 cm |
| Poste de una ruta al aire libre | 50 cm–1 m | 5–10 cm |
Las direcciones cortas y limpias generan códigos más sencillos, que se escanean con más facilidad a tamaños pequeños. Descarga el SVG para la impresora de cartelas o para el rotulista, para que el código quede nítido.
Galerías pequeñas, sitios patrimoniales y rutas al aire libre
No necesitas una app ni presupuesto para hacerlo. Una galería pequeña puede imprimir los códigos en sus cartelas actuales con una impresora de oficina. Una casa histórica puede poner un código por sala en una hoja de sala plastificada o, mejor, en una tarjeta mate.
Al aire libre, el código tiene que aguantar la intemperie. Usa placas de aluminio grabadas o impresas, o vinilo resistente a los rayos UV sobre un poste, y elige códigos sencillos oscuros sobre claro, sin degradados de color. Revisa los postes cada temporada por si hay decoloración, arañazos o pegatinas. En las zonas rurales a menudo no hay cobertura, así que mantén las páginas ligeras, sobre todo texto e imágenes pequeñas, e indica en el poste cuándo una parada tiene un archivo de audio o vídeo pesado.
Lista de comprobación
- Una página por parada en tu propia web, numerada igual que la cartela
- La cartela impresa sigue completa sin el código
- Traducciones, audio, vídeo y versiones en letra grande o lectura fácil donde aporten
- Código QR de Wi-Fi en la entrada si hay poca cobertura
- La misma posición, el mismo icono y la misma redacción en todas las cartelas
- A la altura de los ojos, sin reflejos, fuera del cristal, en material mate
- Tamaño según la guía de impresión, nunca menos de 2 cm
- Cada código probado en la sala o la ruta real con varios móviles